Mar. Feb 25th, 2020

Una lección al Barça: el Valencia expulsa al campeón

Copa del Rey baloncesto


Barcelona 78 Valencia Basket 82

Jueves,
13
febrero
2020

21:17

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Abalde, defendido por Higgins, en el Carpena.
Jorge Zapata EFE

No perdona la Copa la altivez, ni las tardes a medio gas, ni las confianzas. El campeón de las dos últimas ediciones, ese Barcelona de relumbrón, de fichajes a golpe de talonario y plantilla como no se recordaba en Europa, hizo las maletas a las primeras de cambio, arruinado por un Valencia Basket mayúsculo. Una lección. [78-82: Narración y estadística]

Porque bien le vendrá a los azulgrana tomar nota en su pregonada búsqueda de la reconquista. Gatillazos que desperdician títulos, con lo caro que cuestan. Apagones intolerables en un colectivo como el que maneja Svetislav Pesic. El sorteo le había deparado un laberinto y se perdió en la primera calle del Martín Carpena.

Bien podrían echar un vistazo al despliegue del rival, desde la humildad y el pundonor, desde el puro baloncesto, lecciones tácticas desde la inferioridad y el remar todos juntos. Ni se dejó influir por los precedentes -tres derrotas ante el Barça en lo que iba de curso- ni por los latigazos de clase de Mirotic. Jaume Ponsarnau, a quien se debería poner a la altura de lo que es desde hace tiempo -un entrenador top-, tuvo respuesta a cada desafío, partiendo siempre desde la zaga. El premio fue grande y merecido: el sábado buscará regresar a la final de Copa, como hace tres años en Vitoria.

El mérito fue no temblar. Tras un inicio frío, como queriendo situarse, absorbiendo como buen encajador los triples del Barça –tres de ellos de Claver, que acabó con cinco– el Valencia se vino arriba. Lo hizo a partir de sus señas de identidad, de esa paciencia que la ha otorgado Ponsarnau a base de plantar cara a los grandes de Europa hasta llegar a convertirse en una china en el zapato en la Euroliga. Sin inmutarse pese al 8-0 de salida, tomó las riendas de la tarde en el Carpena con eficacia. Cuando se quiso dar cuenta, Pesic tenía a su equipo 14 abajo (18-32), tras encajar un parcial de 0-20 para frotarse los ojos, casi ocho minutos sin anotar una canasta en juego. Mal augurio.

Fue una advertencia a tener en cuenta. La Copa permite pocas siestas. Se remangó el Barça en defensa, volvieron a aparecer Claver y Mirotic (más de la mitad de los puntos al descanso eran suyos) y se igualó la balanza.

Que iba a seguir equilibrada a la vuelta, cuando los taronjas recibieron otra avalancha azulgrana sin inmutarse. Mirotic sacó el fusil, 10 puntos en un abrir y cerrar de ojos; bailando con Ndour se encontraba mucho más cómodo en la pista, otra cosa era cuando Labeyrie se pedía ser su pareja.

Cuántas veces la inteligencia, el saber controlar la ansiedad, gana batallas. Y cómo perjudican las desconexiones, esa reto permanente de los entrenadores, mantener la llama encendida. De repente, el Barça se volvió a apagar, otros siete minutos sin anotar en juego -de hecho, sólo cinco de sus jugadores sabían lo que era aportar en ataque, insólito-, mientras el Valencia se le subía a las barbas, empezaba a creer de verdad con ese juego coral y solidario capitaneado por Dubljevic. Su esperanza cuando sonó la bocina del tercer cuarto (52-64) era enorme, aunque seguía rondando el precedente de la semana pasada, con esa victoria azulgrana in extremis en La Fonteta -canastón final de Mirotic-.

Pero no iba a tiritar esta vez. Fueron clave las canastas de corazón de Tobey bajo aros, su defensa de guerreros, perfecta toda la tarde y, cuando ya a la desesperada lo intentó el Barça, la sangre fría de no acabar desbordados por un final alocado. La Copa tendrá un nuevo campeón y el Valencia apunta fuerte.

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