Mar. Feb 25th, 2020

Un lejano objeto da nuevas pistas sobre la formación de los planetas

Científicos revelaron, este jueves, nuevos hallazgos sobre Arrokoth, el objeto del espacio más lejano que ha visitado una nave humana, ubicado en la región del espacio conocida como el Cinturón de Kuyper –en los confines del Sistema Solar, más allá de Plutón-. Según dijeron, esta información significa un hito en la comprensión acerca de la formación de los planetas.

En el marco de la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS, por sus siglas en inglés), en Seattle (EE. UU.), los investigadores de la misión New Horizons, de la Nasa, que hizo el sobrevuelo de Arrokoth en enero del 2019, presentaron las conclusiones de tres estudios publicados en la revista Science, que profundizan en los mecanismos que llevaron a la formación de Arrokoth, su color, temperatura y composición.

El primer estudio, llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Washington mediante simulaciones por computador, encontró que los dos ‘lóbulos’ que componen a Arrokoth y que le dan su forma similar a la de un muñeco de nieve, inicialmente fueron dos estructuras independientes que se unieron después de un lento y progresivo proceso. “Como si se estuvieran besando suavemente”, dijo uno de los investigadores de New Horizons.

Alan Stern, investigador principal de esta misión que fue extendida luego de cumplir su objetivo principal de estudiar a Plutón , explicó que, en la actualidad existen dos teorías que apuntan a la formación de los objetos como Arrokoth, conocidos como planetesimales y gracias a los cuales se puede obtener una visión única de los comienzos del Sistema Solar, pues han permanecido prácticamente inalterados desde entonces.

La primera teoría, y que dominó el escenario científico durante casi todo el siglo XX, es la llamada acreción jerarquizada, que consiste en la colisión rápida (a varios cientos de kilómetros por segundo) y violenta de partículas de todos los tamaños que flotaban en la nube de escombros que dio origen al Sistema Solar, hasta constituir cuerpos más grandes.

La otra, que es la que apoyan los nuevos estudios publicados, se denomina colapso de la nube local, y consiste en la ‘fusión’ por gravedad de nubes individuales de polvo y gas, las cuales, poco a poco (a velocidades de solo unos cuantos kilómetros por segundo) se fueron encontrando las unas con las otras, como ladrillos de construcción en un lento baile, que dio paso a estructuras más grandes y complejas, como los planetas que conocemos.

“Esto transforma totalmente nuestra comprensión sobre la formación planetaria y supera incluso nuestras expectativas más salvajes”, dijo Alan Stern, investigador principal de New Horizons, quien agregó que uno de los objetivos para esta misión y otras que estudiarán los objetos del Cinturón de Kuyper será localizar otros objetos como Arrokoth que permitan confirmar estas teorías.

Rojizo, frío y no tan aplastado

Los otros dos estudios presentados tienen que ver con el color y la forma de Arrokoth. El primero, firmado por científicos del Observatorio Lowell (Flagstaff, Arizona) encontró que Arrokoth es de un color rojo uniforme y que, además, es frío y está cubierto con hielo de metanol y moléculas orgánicas complejas no identificadas. Según los autores, aunque no se detectó agua en Arrokoth, esta podría estar presente, pero oculta a la vista.

El tercer estudio, del Instituto de Investigación de Southwest, indica que los lóbulos de Arrokoth son menos planos de lo que se pensaba y que estos tienen volúmenes más grandes que las estimaciones anteriores hechas con los datos de New Horizons.

“Arrokoth tiene una superficie lisa y ligeramente llena de cráteres, diferente de la de los cuerpos del Sistema Solar visitados anteriormente, lo que indica que su superficie ha permanecido bien preservada desde el final de la era de la formación planetaria. A partir de la densidad de los cráteres, suponemos que Arrokoth tiene aproximadamente 4 mil millones de años, lo que respalda el descubrimiento de que se formó en una nube de colapso de la nebulosa solar local”, apuntaron los científicos.

NICOLÁS BUSTAMANTE HERNÁNDEZ – @NicolasB23
ENVIADO ESPECIAL SEATTLE (EE. UU.)