Las puñaladas de Alpine a Alonso que han frustrado ‘El Plan’ en apenas unos meses

Las puñaladas de Alpine a Alonso que han frustrado ‘El Plan’ en apenas unos meses

Cuando no es un fallo de estrategia, es un error en boxes, una avería, un problema genérico de fiabilidad, los neumáticos o la siempre socorrida mala suerte.

De los nueve Grandes Premios que se han disputado hasta el momento en la temporada 2022 de Fórmula 1, en ninguno ha habido un fin de semana tranquilo para Fernando Alonso, con especial problemática los domingos.

El bicampeón no se muerde la lengua ya. El asturiano considera inaceptable que los fallos solo caigan sobre el ’14’, su monoplaza, lo que le ha hecho perder oportunidades como la de Canadá. Salir 2º y acabar 9º (entró 7º pero fue penalizado por una maniobra evidentemente sancionable) no entraba en los planes, ni mucho menos.

Lo vivido en el Gilles Villeneuve ha sido especialmente doloroso, porque las aspiraciones eran altas. Como muy poco, esperaba un ‘top 5’ y al final acabó entrando en los puntos y gracias.

Desde Alpine se agarran a un clavo ardiendo a la mala suerte como excusa general, pero en lo que va de temporada ya son muchos los fallos que la afición empieza a ver como puñaladas a la confianza depositada por ellos y por el propio Fernando Alonso en ese presunto ‘Plan’.

La sensación es que Alpine es una suerte de señor acomodado en el sofá, que se niega a ir al gimnasio a sudar para mantenerse activo. O peor: el que va para hacer que trabaja, con el objetivo de que su pareja se crea que sí está esforzándose por ser mejor.

Un coche menor

La primera promesa traicionada de Alpine fue el coche. El A522, pese a ser un monoplaza poco convencional e inicialmente competitivo, se quedó dos o tres pasos por detrás del Red Bull RB18 o el Ferrari F1-75.

Bien es verdad que el cambio de la normativa con la rigidez del fondo plano destrozó sus previsiones, pero no han estado tan arriba como esperaban. En un año en el que McLaren es accesible y en el que Mercedes tiene muchas dudas Alpine está en la misma 5ª posición que tenían en 2021. Insuficiente.

Un muro sin ideas

Si hay un equipo en el que puede fijarse Alpine, ese es sin duda Red Bull. Al menos a la hora de plantear sus estrategias de carrera. Rara es la que el equipo de las bebidas energéticas fallen o, si lo hacen, no tengan una suerte de plan de contingencia para intentar salvar la situación.

Ha habido varios errores en este sentido. Aunque en parte se debe también a la mala suerte por los coches de seguridad virtual (ya le había pasado en Australia y le volvió a pasar en Canadá: justo le pillaron fuera de juego y no pudo entrar en boxes en el momento óptimo), pero la sensación de que no hay manera de cambiar una estrategia preconcebida es evidente.

Falta de galones

La posición de Fernando Alonso como primer piloto del equipo está en seria duda. La falta de resultados le ha colocado en un lugar de inesperado escudero frente a Esteban Ocon, aunque no queda claro qué fue antes, si el huevo de la competitividad o la gallina de los galones. Sin resultados, el argumento de que sea el francés (en un equipo francés) quien tenga la preponderancia en las estrategias y las órdenes es lógico.

Otro asunto es que Ocon lo lleve con deportividad, porque ya se ha rebrincado alguna vez.

La presión para subir cuanto antes a Oscar Piastri ha hecho que incluso desde dentro del equipo se han planteado muy seriamente si merecía la pena renovar a Alonso. El piloto español es consciente de ello y, aunque el futuro parece encarrilarse hacia la continuidad hasta 2023, él no va a firmar inmediatamente hasta que no esté convencido de lo que le ofrecen.

La fiabilidad y la mala suerte, todo en uno

El problema con el KERS de Canadá fue debido, según explicó Otmar Szafnauer, por una fuga de aire de origen desconocido que tendrán que investigar antes del GP de Gran Bretaña.

Las averías que ha padecido Alonso han sido tantas y tan seguidas que no ha habido ni un Gran Premio tranquilo. Le pasó en Bahréin, Arabia Saudí, Australia, España (donde cambió motor) y, aunque encadenó varias citas tranquilas después, de nuevo en Canadá. Normal que se harte de ver cómo toda la mala fortuna le persigue a él.

En este aspecto, el de la mala suerte, salvo que en Alpine hayan contratado una ‘meiga’ que haya lanzado un conjuro al asturiano no se les puede achacar a ellos nada. En el de la fiabilidad, sí. Los responsables técnicos del equipo deben espabilar para que tanto su coche como el de Ocon (que también ha sufrido problemas mecánicos) para, al menos, acabar las carreras sin ir rezando para que no se rompa el coche.

Alpine no estuvo a la altura en Canadá